Agroalimentario
La agricultura ha sido históricamente uno de los sectores líderes en Turquía debido principalmente a las carácterísticas climáticas del país y su diversidad biológica.
Debido a la industrialización del país la aportación del sector al PNB decreció hasta el 8,3% en el 2009, desde el 10,1% en el 2000, aunque su producción no ha dejado de crecer desde entonces. El porcentaje de población empleada en este sector ha pasado del 33% en el 2000 al 24% en el primer semestre del 2010, lo que unido al aumento en la producción en el mismo período supone una mayor eficiencia de los recursos productivos.

La producción local en este sector va desde grano, legumbres, frutas y vegetales hasta productos ganaderos, higos, albaricoques y frutos secos, siendo el primer productor de muchos de ellos, como por ejemplo avellanas (70% de la producción mundial) y uno de los primeros en muchos otros como cerezas, melones, puerros, especias, frambuesas, pistachos, lentejas, judías, sandías y miel.
Turquía tiene un gran potencial en agricultura orgánica gracias a su experiencia y biodiversidad, habiendo crecido el número de hectareas dedicadas a este uso hasta las 141.752 en 2008, incrementándose a más del doble en los últimos 12 años. El número de productos orgánicos aumentó desde los 37 a 247 en los últimos 15 años.
Las ayudas destinadas al sector por el Gobierno turco, el incremento de la población sobre los 77 millones actuales, el incremento de la eficiencia productiva debido a una mayor automatización, su situación estratégica para el comercio y sus costes laborales competitivos, han convertido al país en el punto de mira de las inversiones extrajeras en el sector, especialmente proveniente de países del Medio Oriente.
El sector emplea a más de 5 millones de personas en todo el país.


