¿Por qué Turquía?

Durante la última década Turquía ha recorrido un largo camino hasta convertirse no solo en la 17ª economía del mundo sino también en una potencia regional, triplicando su PIB en este periodo hasta alcanzar países como Holanda o Suiza en valor nominal.

El país se encuentra ubicado estratégicamente entre Asia y Europa, lo que unido a la apertura de canales comerciales con las repúblicas centro-asiáticas así como los lazos culturales y lingüísticos con ellas, han convertido a Turquía en la puerta de entrada a la región y en puente fundamental con los mercados europeos. Estas ventajas unidas a la arraigada cultura emprendedora y comercial de Turquía, han permitido que sus empresas tengan posiciones dominantes en países como Azerbaiyán, Georgia, Kazakstán o Irán.

Con una población de 74 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente el 50% se encuentra por debajo de 25 años, Turquía dispone de una fuerza laboral joven con un excelente ratio productividad-coste.

Políticamente Turquía es una república democrática y secular desde 1923. La estabilidad ha sido la nota dominante durante prácticamente el último siglo lo cual, unido a un crecimiento económico record en la OCDE, ha convertido a Turquía en uno de los principales receptores de inversión directa de la región.

La presencia española en Turquía ha estado limitada durante años a pocas y grandes empresas que han constituido la punta de la lanza en el país. Sin embargo, dada su proximidad geográfica (un vuelo Barcelona Estambul dura solamente 3 horas) y cultural (cultura mediterránea), así como su condición de mercado emergente, constituye actualmente uno de los destinos más atractivos para la exportación y la inversión.

Turquía presenta a la vez características muy particulares que lo diferencian de otros mercados europeos o asiáticos. Estas diferencias no son siempre evidentes y la historia ha demostrado que tenerlas en cuenta pueden ser la clave del éxito o el fracaso.

 

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